Manzanilla común, Manzanilla de Aragón, Camomilla, Manzanilla alemana, Alhibar, Alhívar, Camomila, Magarza, Magarzuela, Manzanilla loca, Manzanillón
Nombre
común o vulgar: Manzanilla común, Manzanilla de
Aragón, Camomilla, Manzanilla alemana, Alhibar, Alhívar,
Camomila, Magarza, Magarzuela, Manzanilla loca, Manzanillón
Nombre científico o latino: Matricaria
chamomilla
Familia: Compuestas.
Origen: Europa.
Planta herbácea, anual y ramificada.
Hojas: alternas, color verde intenso.
Flores: capítulos florales redondos, erectas
mientras son jóvenes, color amarillo en el centro.
Floración: a partir de la primavera.
Fruto: asquenio arqueado.
Parte medicinal utilizada: Los capítulos
florales.
La manzanilla es una planta herbácea anual
de tallo erguido y ramificado, con pocas hojas muy divididas;
en la parte superior del tallo aparecen cabezuelas aisladas, con
un receptáculo abombado y hueco, en flores tubulosas amarillas
y ligulas periféricas blancas.
El tallo y las hojas de esta planta saben a hierba
y son aromáticas; las flores son un poco amargas y despiden
un característico olor a manzanilla; tal vez sea ésta
la más popular de todas las plantas medicinales.
La planta como tal vegeta espontánea y
abundantemente en toda España, en los campos, a lo largo
de los caminos y senderos de montaña, preferentemente en
terrenos áridos.
Florece a partir del mes de abril y continúa
floreciendo durante una buena parte de la primavera; en algunas
tierras altas, hasta verano.
Para su recolección basta con las cabezuelas,
esto es, los capítulos florales.
En algunas zonas se vende la planta entera, asegurando
que toda ella posee propiedades curativas, lo que es totalmente
falso.
Una vez recolectadas, las cabezuelas se secan
en capas finas y a la sombra, en un lugar bien aireado, o en secaderos
a una temperatura máxima de 35 ºC.
De los capítulos florales se extrae un
aceite esencial rico en muchos principios activos que confieren
a la planta acciones antiinflamatoria, antimicrobiana, carminativa,
espasmolítica, antiulcerosa y ligeramente sedante.
Es el primer remedio casero que se utiliza ante
cualquier malestar digestivo, por lo que su uso está ampliamente
extendido.
Además, posee un principio activo amargo
que le da a la planta actividad aperitiva, digestiva y colerética.
En uso externo se suele emplear para tratar ojos
irritados y cansados por el trabajo, el viento, las vigilias o
el sol.
Está perfectamente indicada en: gastritis,
úlcera gastroduodenal, espasmos gastrointestinales, náuseas,
vómitos, digestiones lentas, meteorismos, nerviosismo e
insomnio de los niños.
Uno de los principios activos de la planta, el
camazuleno, se utiliza hoy día en soluciones al 2% para
combatir el asma bronquial de los niños, en inyección
intramuscular.
La forma más corriente de administrar
la manzanilla es en infusión, que se prepara con media
docena de cabezuelas por taza y administrándola lo más
caliente posible, con o sin azúcar.
Elixir.
En 700 g de agua se disuelven 800 g de azúcar,
calentándolo sin llegar a ebullición. En 200 g de
alcohol de 96 ºC se maceran durante 4 ó 5 días
los siguientes compuestos: 100 g de flores de manzanilla, 5 g
de corteza de naranja amarga y 2 g de canela; se filtra el alcohol
macerado y se añade al jarabe. Este elixir combate la excitación
nerviosa y el insomnio.
Polvo de manzanilla.
Entre medio gramo y un gramo por dosis, 4 veces
al día.
Extracto fluido: 40-50 gotas, 3 veces al día.
Infusión para compresas.
Se empapan 2 compresas de algodón hidrófilo
en una infusión de manzanilla y se aplica sobre los ojos
durante un cuarto de hora.- Infusión para enema.
En un litro de agua hirviendo se vierte una cucharada
de flores desecadas.
Se deja templar el líquido, se filtra
y se utiliza para enema.
La manzanilla es un remedio muy eficaz para aliviar
los excesos alimenticios.
Las comidas en exceso, con condimentos fuertes,
preparaciones grasas o ricas en salsas suelen ser de difícil
digestión, y en numerosas ocasiones producen dolores de
vientre o espasmos estomacales.
Ante este cuadro, una infusión de manzanilla
suele ser la solución de urgencia.
Se recolecta en primavera y se aprovechan los
capítulos florales, que se conservan secos, en recipientes
cerrados.
En uso externo es antiinflamatorio, analgésico,
cicatrizante y antiséptico.
Se utiliza también en muchas lociones
capilares para aclarar los cabellos.
Indicaciones:
Es un excelente estimulante digestivo, que favorece
el buen funcionamiento de los intestinos y facilita la expulsión
de gases.
Por su efecto entiespasmódico rebaja la
tensión muscular y combate los dolores provocados por el
ejercicio intenso o las malas postura.
Su consumo está especialmente indicado
en los siguientes casos:
Inapetencia, náuseas, vómitos,
mala digestión, diarrea, gastritis, acidez de estómago,
cólicos flatulentos, síndrome de colon irritable,
trastornos nerviosos, dolores musculares, irritaciones cutáneas,
picaduras, hinchazones, molestias oculares, conjuntivitis.
Contraindicaciones:
Salvo indicación expresa, no es recomendable
prescribir aceites esenciales por vía interna durante el
embarazo, la lactancia, a niños menores de seis años
o a pacientes con gastritis, úlceras gastroduodenales,
síndrome del intestino irritable, colitis ulcerosa, enfermedad
de Crohn, hepatopatías, epilepsia, Parkinson u otras enfermedades
neurológicas.
Igualmente no se ha de administrar, ni aplicar
tópicamente a niños menores de seis años
ni a personas con alergias respiratorias o con hipersensibilidad
conocida al aceite esencial de la manzanilla.
No prescribir formas de dosificación con
contenido alcohólico para administración oral a
niños menores de seis años ni a personas en proceso
de deshabituación etílica.
Efectos secundarios:
La planta fresca puede ocasionar dermatitis de
contacto.
El aceite esencial es muy irritante de la piel
y las mucosas.
Plantas con las que combina: Digestivas y carminativas
(anís verde, menta, hinojo, olmo rojo), relajantes (tila,
valeriana, verbena), antisépticas (sauco, malvavisco).
Formas de presentación:
La podemos encontrar fácilmente en supermercados
dispuesta para infusión.
En tiendas de herbodietética o herboristerías
especializadas también hay aceite esencial, tintura, cremas
y extractos secos.
Consejos para su empleo:
En forma de tisana digestiva es ideal tomarla
después de una comida difícil de digerir, elimina
las náuseas y evita los vómitos.
Se hierve durante apenas 2 minutos, de 6 a 8
cabezuelas de manzanilla por cada taza de agua.
Una vez colado, se deja en reposo 10 minutos
y se toma bien caliente, justo después de acabar de comer.
Para las madres que durante los primeros meses
de embarazo experimentan indisposición general y frecuentes
náuseas y vómitos, se recomienda la infusión
de manzanilla, de la que basta con tomar tres tazas diarias.
Para facilitar la expulsión de gases,
se puede elaborar una infusión carminativa combinando a
partes iguales manzanilla y anís verde, una cucharada de
postre de la mezcla por taza de agua.
Se hierve el agua dos minutos, se echa la hierba,
se deja reposar 10 minutos y se bebe caliente después de
cada comida.
También es un remedio eficaz para combatir
las inflamaciones oculares.
Para ello, se mezcla a partes iguales una cucharada
sopera de manzanilla, flores de saúco y flores de rosal
por vaso de agua.
Se hierve unos tres minutos aproximadamente y
tras dejarlo reposar, se cuela y se vierte el líquido en
compresas de algodón, con las que se aplicarán repetidos
toques sobre los párpados.
Si no se dispone del resto de hierbas se puede
hacer únicamente con la manzanilla.
Propiedades farmacológicas.
Plantas medicinales digestivas.
Digestivo.
La manzanilla común aumenta la producción
de jugos gastrointestinales, favoreciendo las digestiones.
Antiespasmódico.
La manzanilla común produce una relajación
del músculo liso.
Antiúlcera péptica.
El alfa-bisabolol reduce la actividad proteolítica
de la pepsina y ejerce un efecto protector frente a la formación
de úlcera péptica por ácido acetilsalicílico.
Antiinflamatorio.
El aceite esencial de manzanilla común
es un potente antiinflamatorio debido a sus lactonas sesquiterpénicas
y flavonoides.
El chamazuleno inhibe a la 5-lipooxigenasa y
la síntesis de leucotrieno B4 y la apigenina bloquea la
adhesión de leucocitos.
En ensayos in vivo sobre animales, se comprobó
que el ácido chamazuleno carboxílico, a dosis de
300 mg/kg, reducía un 17.4% la inflamación inducida
por el carragaén.
Asimismo, sus precursores esterificados eran
más potentes, reduciendo la inflamación de un 22.8-34.8%
también a 300 mg/kg Hipnótico.
El aceite esencial de manzanilla común
ejerce un ligero efecto sedante por la presencia de apigenina,
que es un agonista del receptor de benzodiazepinas.
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