Mandrágora
Nombre
común o vulgar: Mandrágora
Nombre científico o latino: Mandragora
autumnalis
La mandrágora es una hierba a la cual
se le atribuyeron antiguamente propiedades mágicas.
La mandrágora posee una gran raíz
parda que se extiende hasta 1 m por debajo del suelo.
La raíz es gruesa y a menudo se divido
en dos patas.
Tiene un corto tallo rematado por hojas ovales.
Los frutos son bayas coloreadas de naranja.
Se cría en tierras bajas, húmedas,
de todo el sur de la Península Ibérica, desde Málaga
y Jaén hasta el Algarve en Portugal.
La mandrágora empieza a florecer a finales
del verano y la floración puede prolongarse durante todo
el invierno.
De la recolección con fines terapéuticos
interesan la raíz y el rizoma: ambas partes se recogen
poniéndose a secar rápidamente.
Una vez seca se corta en rodajas y se guarda
en recipientes herméticos.
Antes de pasar a las aplicaciones, conviene recordar
que es una planta potencialmente tóxica, de la misma familia
que el beleño y la belladona.
Por tanto la recolección debe dejarse
en manos de personas que entiendan.
Tanto el rizoma como la raíz contienen
principios activos de sabor francamente amargo.
Uno de ellos, que más bien es una mezcla
de varios compuestos, es la mandragorina.
También contiene alcaloides típicos
en muchas solanáceas, como son la hiosciamina, la escopolamina,
metilesculetina y la atropina.
Además de estas sustancias aparecen muchas
otras, aunque no están bien definidas.
En cuanto a las virtudes de esta planta, poco
cabe decir mas que son las mismas que las del beleño y
la belladona, más o menos modificadas.
Esta planta gozó de mucha popularidad
durante la época medieval, pero poco a poco su uso fue
cayendo en el olvido hasta quedar completamente relegada.
Según algunos autores, la mandrágora
en forma de tintura alcohólica actúa como sedante
y espasmolítico, mejor incluso que las dos plantas citadas
anteriormente.
Pero en medicina popular no debe usarse nunca,
pues su elevada toxicidad podría acarrear más de
un disgusto.
Para concluir, comentaremos algunas de las peculiaridades
que citaban acerca de esta planta nuestros antepasados: para su
recolección era importante que el viento no les diera de
frente, y antes de arrancarlas tenían que hacer 3 círculos
con una espada alrededor de ella.
Asimismo decían que a dosis pequeñas
actuaba como somnífero.
La administraban contra las serpientes y había
quien se bebía su jugo mezclado con vino.
En fin, como dijimos al principio, se trata de
una planta rodeada de mucho misterio, aunque al final se ha demostrado
que el único misterio que encierra es el de tratarse de
un tóxico como otros muchos.
Esta planta no debe administrarse de ninguna
manera.
A pesar de que la tintura alcohólica ha
sido muy utilizada, la dosis que cura está muy cerca de
la dosis que mata, por lo que no se debe jugar con ella.
Con fines medicinales se recogen las raices que
se secan al aire y se muele.
La raíz de mandrágora se clasifica
dentro de grupo de hierbas anodinas (hierbas que calman el dolor)
por sus propiedades narcóticas y soporíferas y se
utiliza para tratar dolores reumáticos.
La mandrágora tiene propiedades eméticas
y laxantes.
Externamente tiene propiedades antiinfecciosas.
Los principios activos responsables de estas
propiedades son una serie de alcaloides derivados del tropano
como la escopolamina, la atropina, hiosiamina y mandragorina un
potente alcaloide narcótico e hipnótico.
La mandrágora es fuertemente tóxica
y sólo se debe usar bajo prescripción médica.
Las hojas son menos peligrosas y se usan en ungüentos
para aplicaciones tópicas.
La raíz de esta planta, que tiene
forma de hombre, ha sido usada en los aquelarres y ritos ceremoniales
desde la Edad Media por su contenido en un alcaloide alucinógeno.
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