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Nombre científico
o latino: Pleione spp.
Nombre común o vulgar:
Pleione
Familia:
Orchidaceae (Orquidáceas).
Origen:
Su hábitat original
se extiende desde la India hasta el sureste
asiático.
Este grupo de 10 especies
de orquídeas se está volviendo
cada vez más popular por las hermosas
flores que produce libremente desde finales
del invierno hasta comienzos de la primavera.
La especie más conocida
es Pleione formosana, otras son Pleione
yunnanensis, Pleione praecox.
Con unos pocos cuidados
pueden cultivarse con éxito para
ofrecer un notable arreglo de grandes y
exóticas flores de vivos colores,
verdaderas orquídeas de exterior.
Plantación:
Coloque de tres a cinco
seudobulbos en un tiesto de 10-15 cm; al
plantarlo, el bulbo no debe quedar enterrado;
plántelo apuntando hacia arriba con
la parte inferior en el compost.
Luz:
Las Pleiones necesitan
buena luz todo el tiempo, aunque nunca sol
directo.
Para obtener los mejores
resultados, su planta debería contar
con un lugar protegido y a la sombra.
Temperaturas:
Pleione no son totalmente
resistentes a las heladas y, por regla general,
necesitan cierta protección.
Cuando el follaje comienza
a volverse amarillo y muere, reduzca el
riego y en el curso de una semana aproximadamente,
deje de regar la planta y mantenga el compost
completamente seco durante el invierno hasta
que comience la primavera, momento en que
aparecen las flores.
Es posible cultivar con
éxito en el jardín durante
todo el año algunas especies de Pleione,
como Pleione formosana.
Aunque la mayoría
de las demás especies requieren más
calor, no gustan de las habitaciones en
que funcione la calefacción central.
En la floración,
que suele presentarse en primavera, prefieren
una ventana orientada hacia al Este o al
Norte.
En verano es mejor trasladar
a la Pleione en su maceta a un lugar sombrío
o en semisombra al aire libre.
Trasplántelos en
primavera a una mezcla suelta y rica en
mantillo, por ejemplo de cortezas, helechos
y turba fibrosa.
Provoque gradualmente la
floración con más agua y trasladando
el tiesto a una habitación de temperatura
superior.
Riego:
Riegue su planta con frecuencia
pero moderadamente.
Mantenga siempre el compost
uniformemente húmedo con agua de
lluvia hasta que empiece a morir el follaje.
Disminuya poco a poco el
riego e introduzca la planta en casa cuando
se acerque el invierno.
Durante esa estación
mantenga los seudobulbos dentro de la maceta
en un lugar fresco (a una temperatura mínima
de 5ºC) y riéguelos lo suficiente
para evitar que se resequen.
Abonado:
En la primavera y el verano
añada un fertilizante líquido
débil al agua; use la mitad de la
cantidad recomendada a intervalos semanales.
Trasplante:
Cambie las plantas de tiesto
cada año para obtener mejores resultados,
directamente después de que la floración
haya terminado a finales de la primavera.
Use una mezcla de dos partes
de compost y una parte de musgo esfanáceo,
o bien mezcle partes iguales de fibra de
turba, musgo de hoja, tierra fibrosa y arena
gruesa lavada; es esencial que la mezcla
sea porosa y que el recipiente cuente con
un buen material de drenaje.
Propagación:
Las nuevas plantas se cultivan
con facilidad cogiendo y replantando vástagos,
los seudobulbos que se forman cada año
en la base del bulbo madre.
Quítelos en el momento
de plantarlos y colóquelos individualmente
en tiestos de 6-8 cm, o varios juntos en
una maceta de 10 cm, con el compost habitual,
y trátelos como especímenes
maduros, cambiándolos de tiesto cuando
sea necesario.
Problemas:
Puntas marrones y manchas
en las hojas son un signo de exceso de agua,
o de un riego prematuro en la época;
nunca permita que el compost se empape por
completo y elimine el riego cuando las hojas
se tornen amarillas y mueran, hasta el comienzo
de la primavera.
El sol intenso puede resultar
nocivo tanto para las flores como para las
hojas.
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