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Nombre común o vulgar:
Cardo, Cardos, Cardillos, Capacaballo,
Alcaucil silvestre, Cardo de Castilla, Cardo
de comer, Cardo penquero, Cardo de huerta
Nombre científico
o latino: Cynara cardunculus
Familia: Asteraceae.
Origen: Región mediterránea.
El cardo es una planta
herbácea perenne, aunque se cultiva
como anual.
Planta muy afín
a la alcachofa.
Puede alcanzar cerca de
2 m de altura.
Tallo muy grande, erguido
y densamente cubierto de hojas espinosas
y lanceoladas.
Las hojas son lisas en
la cara superior, volviéndose tomentosas
en la cara inferior.
Los pecíolos son
gruesos y carnosos, y se prolongan a lo
largo de la lámina en una nervadura
central muy desarrollada.
Se aprovechan los pecíolos
o pencas cocidas de las hojas.
Estos pecíolos son
espinosos, por lo que hay que limpiarlos.
Variedades de
cardo:
- Lleno de España.
- Blanco mejorado.
- Puvis.
Usos culinarios:
El cardo se ha utilizado
en la alimentación humana desde hace
mucho tiempo y según algunos resulta
incluso más sabroso que la propia
alcachofa, de la cual es pariente próximo.
Es un alimento muy agradecido,
capaz de adquirir el sabor que se le quiera
dar.
Según la leyenda, Enrique VIII era
un gran apasionado del cardo, hasta tal
punto que lo degustaba a todas horas, con
una pasión desproporcionada.
Otra agradable manera de
ingerir esta planta es en forma de bebidas
amargas y licores.
Decocción: por cada
taza se emplea una cucharada grande de hojas
de cardo desecadas y troceadas. Se mantiene
el agua hirviendo durante 10 minutos. La
dosis es de 2 ó 3 tazas al día,
después de las comidas.
Los pecíolos blanqueados
son más crocantes, tiernos y presentan
un sabor menos amargo.
Se preparan crudos como
ensalada o en guisos y se les aprecia por
su reconocido poder de facilitar la digestión,
a pesar que, nutritivamente, son sólo
destacables por su alto contenido de agua,
inulina y algunos minerales (Calcio e Hierro).
CULTIVO
DEL CARDO
Temperaturas:
Como plántula es
sensible a las heladas, pero con 4 hojas
puede aguantar temperaturas inferiores a
-5º C.
Siembra:
En el caso de que la siembra
se realice en otoño, debe hacerse
tan pronto como sea posible para que la
roseta de hojas se forme antes de la llegada
del frío de invierno.
La siembra de primavera
se aconseja en las zonas en que las primeras
heladas de otoño se producen muy
pronto.
De esta manera, la planta
se aprovecha del agua de primavera para
nacer, alcanzando el verano en estado de
roseta y continuar el crecimiento en otoño,
finalizando el ciclo en el verano siguiente.
La separación entre
líneas debe ser entre 75 y 80 cm,
la separación entre semillas entre
5 y 10 cm y la profundidad de la siembra
debe estar entre 2 y 4 cm.
Tras la siembra, es conveniente
un pase de rulo para apretar la tierra contra
la semilla y enterrar las piedras que pudieran
molestar para la recolección.
Riego:
Gracias a su potente sistema
radicular necesita poco riego.
Tolera mal el encharcamiento,
requiere suelos ligeros y profundos, de
naturaleza caliza.
Malas hierbas:
Eliminar malezas es muy
importante durante el primer año,
puesto que al principio existe bastante
terreno no ocupado por el cultivo.
A medida que se desarrollan
las hojas de la roseta, el cultivo va cerrando
el terreno y las malas hierbas se van quedando
sin espacio.
Labores:
También durante
el primer año hay que dar dos pases
de cultivador cruzados, con la finalidad
de eliminar las malas hierbas de las calles
y las plantas de Cardo sobrantes.
Plagas y enfermedades:
En general, las plagas
que afectan a este cultivo son las mismas
que las de las alcachofas.
Además, al ser un
cultivo perenne, pueden llegar a abundar
caracoles y babosas, especialmente en los
sitios húmedos.
El topillo, especie de
roedor, tiene especial avidez por las raíces
del Cardo dado su alto contenido en azúcar,
llegando a constituir un serio peligro.
Las enfermedades causadas
por hongos no son importantes (Mildiu, Oidio
y Viruela de las hojas).
Después de cada
cosecha hay que dar un abonado de restitución.
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