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Nombre común o vulgar:
Caña de azúcar, Caña
dulce, Cañaduz, Cañamiel
Nombre científico
o latino: Saccharum officinarum
Familia: Gramíneas
(Poaceae).
Origen: sureste asiático.
Fue llevada a España
por los árabes en el siglo VIII a.
de C., donde se cultivaba principalmente
en las tierras costeras de Málaga
y Granada, donde aún se cultiva.
Posteriormente los españoles
llevaron la planta a las Indias Occidentales,
en muchas de cuyas zonas el clima era más
favorable que en la Península, por
lo que casi se abandonó el cultivo
en esta.
La caña de azúcar
en sus tallos almacena energía en
forma de sacarosa disuelta en la savia.
Se extrae el azúcar al evaporar el
agua de la savia.
El jugo de su tronco, una
vez cosechada la caña, se convierte
en melaza de donde se obtiene el pan de
azúcar y de su molienda el azúcar
comercial y la panela son cristalizadas.
En las zonas donde se cosecha,
también se masca la caña fresca,
por su jugo.
Tiene un tallo macizo de
2 a 5 metros de altura con 5 ó 6
cm de diámetro.
El sistema radicular lo
compone un robusto rizoma subterráneo;
puede propagarse por estos rizomas y por
trozos de tallo.
La caña tiene una
riqueza de sacarosa del 14% aproximadamente,
aunque varía a lo largo de toda la
recolección.
CULTIVO
DE LA CAÑA DE AZÚCAR
Luz:
Es una planta que asimila
muy bien la radiación solar, teniendo
una eficiencia cercana a 2% de conversión
de la energía incidente en biomasa.
Temperaturas:
La caña se cultiva
en climas tropicales o subtropicales del
mundo.
La caña de azúcar
no soporta temperaturas inferiores a 0ºC,
aunque alguna vez puede llegar a soportar
hasta -1ºC, dependiendo de la duración
de la helada.
Para crecer exige un mínimo
de temperaturas de 14 a 16ºC.
La temperatura óptima
de crecimiento parece situarse en torno
a los 30ºC.
Suelo:
Se adapta a casi todos
los tipos de suelos, vegetando mejor y dando
más azúcar en los ligeros.
En los pesados y de difícil
manejo constituye muchas veces el único
aprovechamiento rentable.
Los suelos muy calizos
a veces dan problemas de clorosis.
Plantación:
La caña se propaga
mediante la siembra de trozos de caña.
De cada nudo sale una planta nueva idéntica
a la original.
Una vez sembrada la planta
crece y acumula azúcar en su tallo
el cual se corta cuando esta maduro.
Riego:
La caña requiere
de abundante agua para crecer bien.
Abonado:
Requiere de nitrógeno,
potasio y elementos menores para su fertilización.
En zonas salinas se adiciona
azufre para controlar el sodio.
Enfermedades:
En la caña de azúcar
destaca la problemática del virus
del mosaico por lo que se están incrementando
los esfuerzos por parte de las casas comerciales
en evitar este mal con variedades resistentes.
Recolección:
Se corta cada 12 meses.
La caña se puede
cosechar a mano o a máquina.
La cosecha manual se hace
con personas con machetes que cortan los
tallos (generalmente después de quemada
la planta para hacer más eficiente
la labor) y los organizan en chorras para
su transporte.
Una persona puede cosechar
entre 5 y 7 toneladas por día de
caña quemada y 40% menos de caña
sin quemar.
La cosecha mecánica
se hace con máquinas que cortan la
mata y separan los tallos de las hojas con
ventiladores.
Aunque se han ensayado
con cierto éxito varias máquinas
de cortar caña, la mayor parte de
la zafra o recolección sigue haciéndose
a mano en todo el mundo.
El instrumento usado para
cortarla suele ser un machete grande de
acero con hoja de unos 50 cm de longitud
y 13 cm de anchura, un pequeño gancho
en la parte posterior y empuñadura
de madera.
La caña se abate
cerca del suelo, se le quitan las hojas
con el gancho del machete y se corta por
el extremo superior, cerca del último
nudo maduro.
Las hojas se dejan en el
suelo para enriquecerlo de materia orgánica.
La planta retoña
varias veces y puede seguir siendo cosechada.
La planta se deteriora
con el tiempo y por el uso de maquinaria
que pisa las raíces, así que
debe ser replantada entre 5 y 10 años.
Multiplicación:
La caña de azúcar
común se cultiva a partir de esquejes
desde la antigüedad; algunas variedades
no producen semillas fértiles.
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