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Nombre común o vulgar:
Ajo, Ajos, Ajo blanco
Nombre científico
o latino: Allium sativum
Familia: Liliáceas.
Origen: centro de Asia,
de donde pasó a Egipto, Grecia, Roma
y al resto de Europa. Los españoles
lo llevaron a las Américas.
Hay muchas variedades de
ajo, siendo el más común el
ajo blanco. Existe rosa o morado, gigante
y miniatura.
El ajo es uno de los ingredientes
fundamentales de la cocina mediterránea.
Descripción:
Raíz bulbosa que
se denomina "cabeza" en la que
se encuentran 10- 12 "dientes".
Alcanza entre 30 y 40 cm
de altura.
Las hojas del ajo son macizas,
a diferencia de las de la cebolla que son
huecas.
Hoja radicales, largas,
alternas, comprimidas y sin nervios aparentes.
El ajo no suele florecer
pero a veces, cuando se forma la flor, se
encuentran en ella bulbillos, que reproducen
la planta como si fueran dientes.
Flores blancas y rosadas,
cerradas antes de la floración en
unas cápsulas membranosas con una
punta alargada que se abre longitudinalmente
en el momento de la floración y permanece
marchita debajo de las flores. Se agrupan
en umbelas.
Cada flor presenta 6 pétalos
blancos, 6 estambres y un pistilo.
Raíz bulbosa, compuesta
de 6 a 12 bulbillos ("dientes de ajo"),
reunidos en su base por medio de una película
delgada, formando lo que se conoce como
"cabeza de ajos".
Cada bulbillo se encuentra
envuelto por una túnica blanca, a
veces algo rojiza, membranosa, transparente
y muy delgada, semejante a las que cubren
todo el bulbo.
Propiedades:
El ajo es muy rico en sales
minerales, azufre, encimas y vitaminas.
Además tiene muchas
propiedades medicinales.
El ajo pude secarse y usarse
en láminas o molido.
A la hora de freírlo
no hay que dejar que se dore demasiado pues
adquiere un sabor amargo.
Los brotes de hojas, "ajetes
tiernos", se consumen como si fuesen
espárragos.
El ajo seco se utiliza
como condimento y por ello la presentación
como "ajo en polvo", más
manejable, se ha difundido en la moderna
cocina europea.
Composición
química del ajo:
Agua 70%
Hidratos de carbono 23% (fibra 1%)
Proteínas 5%
Lípidos 0, 3%
Potasio 400 mg/100 g
Sodio 30 mg/100 g
Fósforo 140 mg/100 g
Calcio 14 mg/100 g
Hierro 1, 5 mg/100 g
Vitamina C 11 mg/100 g
Vitamina A 60 microgramos/100 g
Vitamina B1 0, 2 mg/100 g
Variedades de
ajo:
- Blanco común (envoltura
de dientes plateada, tardío, se consumen
secos).
- Rosa temprano (envoltura de dientes rosácea,
se consumen tiernos, precoz).
- Rojo (envoltura roja, la pigmentación
pasa a los dientes de color rojo, dientes
gruesos y cortos, más precoces que
los blancos).
CULTIVO
DEL AJO
Preparación
del terreno:
El ajo es una hortaliza
resistente y fácil de cultivar.
El ajo prefiere los suelos
ligeros, así que remueve bien los
que sean más pesados.
Las labores deben comenzar
unos seis meses antes de la plantación
y consistirán en una labor de arado
profunda (30-35 cm) seguida de 2 ó
3 rastreadas cruzadas Con esta primera labor
se enterrarán los abonos orgánicos.
Caballones es el sistema
más empleado y el más adecuado
para cultivar ajos en lugares con problemas
de suministro de agua.
Los caballones pueden construirse
con arados de vertedera alta o con azadones.
El ancho de los surcos
será de 50 cm y los bulbillos se
plantarán a 20 cm entre sí
y a 20-25 cm entre líneas.
La profundidad a la que
se planten dependerá del tamaño
del bulbillo, aunque suele ser de 2-3 cm
ó 4 a lo sumo.
Siembra:
Desgranar los bulbos cinco
o diez días antes de la siembra para
evitar que se deshidraten, ya que el almacenaje
prolongado de la semilla desgranada, provoca
la pérdida de humedad o "vaciado
de los dientes", con lo que pierden
su poder germinativo.
Para sembrar una hectárea
se necesitan alrededor de 700 kg de bulbillos.
Es muy importante que la
siembra se efectúe a parir de la
luna creciente pero nunca en luna llena
ya que os podéis encontrar con la
sorpresa de que a los dos días os
encontréis los ajos salidos fuera
de la tierra.
Se coloca la semilla con
la punta hacia arriba.
Se recomienda sembrar los
dientes más grandes a 10 centímetros
de distancia y los medianos a 8.
Posteriormente, se cubre
la semilla con una capa de tierra de 4 a
5 centímetros con otro paso del tractor
y utilizando rejas grandes que a la vez
formarán el surco.
Plantar los dientes uno
a uno verticalmente, en hoyitos de 8 cm
de profundidad y 15-20 cm de separación.
Otra posibilidad es plantarlos
en macetas, una por diente, y colocarlas
en una cajonera fría hasta que se
vayan a trasplantar en primavera.
Sembrar en otoño,
ya que para obtener unas buenas cabezas
de ajo es preciso que la planta pase varias
semanas a bajas temperaturas.
Después de sembrar,
se aplica el primer riego, procurando que
el agua fluya lentamente y suba por porosidad
al lomo del surco; sin embargo, se debe
evitar encharcamientos o que el agua rebase
el lomo del surco, debido a que se forma
una costra dura que dificulta la emergencia
de la planta.
Riego:
De acuerdo con las condiciones
climáticas de la región, los
requerimientos de humedad de la planta en
sus diferentes etapas de desarrollo y a
de la textura del suelo, los primeros seis
o siete riegos se deben aplicar cada 15
a 25 días.
Diez días después
del primer riego, se recomienda aplicar
otro riego ligero, con el fin de favorecer
la germinación de las semillas que
no lo hayan hecho en el primer riego. Con
esto, se logra la emergencia de un buen
porcentaje de plántulas.
Después, cuando
las temperaturas comienzan a elevarse, los
riegos deben ser más frecuentes,
con intervalos entre ocho y diez días.
El último riego
se debe aplicar a los 15 o 20 días
antes de la cosecha.
Los ajos no suelen regarse
teniendo fama de ser más fuertes
aquellos que provienen del llamado cultivo
de secano, sin embargo sí necesitaran
ser limpiados de hierbas competentes.
Abonado o fertilización:
El ajo es una planta muy
sensible a los excesos o deficiencias de
fertilizantes.
Se requiere de una buena
preparación del terreno para facilitar
la siembra, favorecer la emergencia y el
desarrollo del cultivo.
Los abonos orgánicos
maduros deben ser incorporados uniformemente
en el terreno algún tiempo antes
de la siembra.
Los nitrogenados nítricos
se distribuyen en 1-2 veces durante el ciclo
vegetativo.
El abono fosfórico
favorece la conservación del producto.
La mitad del nitrógeno,
todo el fósforo y todo el potasio
se debe aplicar al momento de la siembra
o antes del primer riego de auxilio y el
resto del nitrógeno a los 50 0 60
días después de la primera
aplicación.
Los excesos de nitrógeno,
no aumentan los rendimientos y calidad de
ajo; sin embargo, sí provocan pérdida
de calidad, ya que los bulbos se abren y
además se alarga el ciclo vegetativo
del cultivo.
Labores:
Se sugiere dar de tres
a cuatro cultivos durante el ciclo para
eliminar la maleza, arropar la humedad,
mantener el suelo mullido y lograr una mejor
infiltración del agua de riego.
Procure que las rejas de
la cultivadora se coloquen al centro del
caño del surco para no dañar
las raíces.
Es de suma importancia
mantener el cultivo limpio de malas hierbas,
mediante las escardas oportunas.
Plagas y enfermedades
del ajo:
- Mosca de la cebolla.
- Tiña del puerro (insecto).
- Roya del ajo (hongo).
- Mildiu (hongo).
Recolección:
Se recolectan en junio-julio
(Hemisferio Norte), pero hay que dejarlos
secar antes de su comercialización.
En las plantaciones de
otoño son necesarios 8 meses para
llegar a la cosecha y 4 meses o 4 meses
y medio en las plantaciones de primavera.
El momento justo para la
cosecha corresponde a la completa desecación
de las hojas, realizando el arranque de
las cabezas con buen tiempo.
En terrenos sueltos los
bulbos se desenterrarán tirando de
las hojas, mientras que en terrenos compactos
es conveniente usar palas de punta o legones.
Las plantas arrancadas
se dejarán en el terreno durante
4-5 días (siempre que el clima lo
permita) y posteriormente se trasladan en
carretillas a los almacenes de clasificación
y enristrado.
A medida que se vayan recogiendo
los bulbos se deberán limpiar de
la tierra que tengan adherida.
Después de 10 a
15 días de haber suspendido el riego
y cuando el suelo lo permita, se pasa un
"cuchilla" accionada por un tractor
por debajo de los bulbos para aflojarlos.
Después de la recolección
y durante el período de selección,
se irán apartando los bulbos mejor
conformados, sanos y aquéllos que
respondan totalmente a las características
de la variedad cultivada.
A continuación se
enristrarán y las ristras se colocarán
bajo techo, en lugar bien seco y ventilado.
Guardar unos cuantos bulbos
para replantarlos al año siguiente.
Más información en el
Archivo del Foro:
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